Fascinados por la “proyección astral”. Una mirada desde la neurociencia

El término moderno «proyección astral» fue popularizado por teósofos a finales del siglo XIX y principios del XX.

 

Entendida como la separación consciente de la conciencia y el cuerpo físico, la llamada “proyección astral” – popularizada por teósofos a finales del siglo XIX y principios del XX- tiene raíces milenarias en Oriente, enfocadas en la espiritualidad y el misticismo. Se encuentra en textos Pali budistas como el «cuerpo hecho por la mente» y tradiciones hinduistas que mencionan el cuerpo astral como parte del “ser sutil”.

La proyección astral implica entonces, la sensación de que la conciencia, el espíritu o un ‘cuerpo astral’ sutil abandona el cuerpo físico y puede moverse y percibir el entorno de forma independiente. Quienes afirman haberla experimentado a menudo relatan sensaciones vívidas de flotar, volar o observar su propio cuerpo desde una perspectiva externa. Aunque a veces ocurre espontáneamente, especialmente durante el sueño o estados alterados, muchos practicantes buscan inducirla activamente a través de técnicas específicas.

El término ‘cuerpo astral’ proviene de la idea de que los humanos poseen múltiples cuerpos o capas, más allá del físico. En este contexto, el cuerpo astral sería el vehículo para la conciencia en planos no físicos, a menudo denominados ‘planos astrales’.

La Proyección Astral: ¿Realidad o Ilusión Cerebral?

A pesar de las afirmaciones de los practicantes y la riqueza de las experiencias subjetivas, la pregunta fundamental sigue siendo: ¿es la proyección astral un fenómeno objetivo donde la conciencia realmente abandona el cuerpo, o es una compleja experiencia generada enteramente por el cerebro?

Quienes defienden su realidad a menudo citan la intensidad y vividez de sus experiencias, así como supuestas similitudes en los relatos de personas de diferentes orígenes culturales, como prueba de su autenticidad. Sin embargo, la ciencia ofrece una perspectiva diferente.

El principal desafío para la validación científica de la proyección astral es la ausencia de evidencia empírica y medible de que la conciencia pueda existir o funcionar independientemente del cerebro. La visión científica predominante es que la conciencia es una función emergente de la actividad cerebral. Por lo tanto, la idea de que la conciencia o un ‘cuerpo astral’ pueda separarse y viajar es incompatible con el entendimiento actual de la neurociencia.

¿Por qué la ciencia no la ha probado?

Algunos creyentes sugieren que la falta de pruebas científicas se debe a una supuesta cerrazón de la comunidad científica, reacia a investigar fenómenos que no encajan en su ‘visión de mundo’ establecida. Sin embargo, la realidad de la investigación científica es que refutar teorías dominantes y probar la existencia de fenómenos inexplorados, como la conciencia fuera del cuerpo, sería un logro inmenso. Un científico que pudiera demostrar de manera reproducible la existencia de la proyección astral no sería castigado, sino que probablemente ganaría reconocimiento mundial, quizás incluso un Premio Nobel.

La prueba científica de la experiencia fuera del cuerpo (EFC) objetiva debería ser relativamente sencilla, al menos en principio. Se podrían diseñar experimentos simples: por ejemplo, colocar objetos desconocidos en ubicaciones remotas y pedir a una persona que proyecte su conciencia y describa lo que ve. Si las descripciones coincidieran consistentemente con la realidad, esto proporcionaría una fuerte evidencia. Sin embargo, hasta la fecha, tales pruebas, cuando se han intentado en condiciones controladas, no han arrojado resultados que validen la capacidad de percibir información remotamente durante una supuesta proyección astral.

Explicaciones Alternativas desde la Neurociencia y la Psicología

Ante la falta de evidencia de que la conciencia abandone el cuerpo, la ciencia busca explicaciones dentro del funcionamiento del cerebro y la mente para las experiencias subjetivas que se describen como proyección astral o EFC. Estas explicaciones no niegan la realidad de la experiencia subjetiva, sino que la sitúan como un fenómeno cerebral.

Diversas investigaciones sugieren que las EFC pueden estar relacionadas con ciertos estados mentales o condiciones neurológicas:

  • Estados disociativos: La disociación es un término psicológico que describe una desconexión entre una persona y sus pensamientos, sentimientos, recuerdos o sentido de identidad. Las EFC a menudo se interpretan clínicamente como parte de un estado disociativo. Esto puede ocurrir en respuesta al trauma, como un mecanismo de defensa, o ser un síntoma de trastornos psiquiátricos como el trastorno de despersonalización/desrealización, la esquizofrenia o trastornos de personalidad.
  • Condiciones neurológicas: Ciertas condiciones médicas que afectan el cerebro pueden inducir experiencias similares a las EFC. Estas incluyen tipos de convulsiones epilépticas, migrañas, y problemas relacionados con el sistema vestibular (el sistema del oído interno responsable del equilibrio y la orientación espacial). Un estudio en 2017 encontró que un porcentaje significativamente mayor de pacientes con trastornos vestibulares reportaban EFC en comparación con aquellos sin tales problemas.
  • Experiencias cercanas a la muerte (ECM): Las EFC son un componente común de las ECM, que son experiencias subjetivas que a veces ocurren en personas que han estado al borde de la muerte. Si bien son profundamente significativas para quienes las viven, la ciencia las explora en el contexto de la fisiología cerebral durante estados de privación de oxígeno o estrés extremo.
  • Uso de sustancias psicodélicas: Drogas como el peyote o el LSD pueden inducir estados alterados de conciencia que incluyen sensaciones de separación del cuerpo, percepciones vívidas y experiencias que se sienten trascendentes o espirituales.
  • Sueños y estados hipnagógicos/hipnopómpicos: Las EFC a menudo ocurren al quedarse dormido o al despertar (estados hipnagógicos e hipnopómpicos, respectivamente), que son momentos donde la conciencia está en un estado intermedio entre la vigilia y el sueño. Las parálisis del sueño, a menudo acompañadas de alucinaciones vívidas, también pueden generar sensaciones de estar fuera del cuerpo.
  • Sugestibilidad e imaginación: Investigaciones sugieren que las personas que reportan EFC tienden a obtener puntuaciones más altas en medidas de hipnotizabilidad, absorción (la capacidad de sumergirse completamente en una experiencia, real o imaginada) e imaginación. No muestran signos obvios de psicopatología grave, pero son más propensos a la fantasía y la sugestión.

Desde esta perspectiva, la experiencia de la proyección astral no sería un viaje real fuera del cuerpo, sino una compleja interacción de procesos cerebrales, estados alterados de conciencia y factores psicológicos como la sugestión y la propensión a la fantasía. Es la mente creando una simulación interna de estar fuera del cuerpo, en lugar de la conciencia abandonándolo.

Proyección Astral y Disociación: Un vínculo clínico

Es interesante observar cómo el concepto de proyección astral se solapa con la descripción clínica de la disociación. Como se mencionó, la disociación implica una desconexión, y las EFC pueden ser vistas como una forma de disociación, específicamente despersonalización (sentirse desconectado del propio cuerpo o procesos mentales) o desrealización (sentirse desconectado del entorno).

Un caso clínico reciente, aunque no concluyente por sí solo, analizó una supuesta experiencia de proyección astral en un adolescente. Los autores del estudio concluyeron que, dadas las circunstancias y el historial del paciente (que incluía fugas y síntomas emocionales), la experiencia probablemente formaba parte de un estado disociativo. Esta perspectiva sugiere que lo que algunos interpretan como un viaje espiritual podría ser, en un contexto clínico, una manifestación de cómo la mente gestiona el estrés o el trauma a través de la desconexión.

Es importante destacar que la disociación no es siempre patológica. En grados leves, es una experiencia común y cotidiana. ¿Alguna vez has estado tan absorto en tus pensamientos mientras caminas que apenas recuerdas el trayecto? Eso podría considerarse una forma leve de disociación o ‘proyección astral’ mental, donde tu conciencia no está completamente anclada en la experiencia física del momento. La diferencia entre estas experiencias cotidianas y lo que se describe como proyección astral ‘completa’ podría ser una cuestión de grado, intensidad y la interpretación que se le dé.

Preguntas Frecuentes sobre la Proyección Astral

Aquí abordamos algunas preguntas comunes que surgen sobre la proyección astral desde una perspectiva que considera tanto las creencias como la visión científica:

¿Qué le sucede al cuerpo físico durante la proyección astral?

Según la creencia espiritual, el cuerpo físico queda en un estado de trance o sueño profundo, inactivo mientras el cuerpo astral viaja. No se reportan cambios fisiológicos medibles en el cuerpo físico que indiquen que la conciencia lo ha abandonado. Desde la perspectiva científica, la experiencia ocurre mientras el cerebro está activo, posiblemente en estados de sueño REM, estados intermedios entre sueño y vigilia, o bajo la influencia de ciertas condiciones neurológicas o psicológicas.

¿Pueden otras personas ver una proyección astral?

Según las creencias espirituales, el cuerpo astral es sutil y generalmente no es visible para las personas en su estado físico normal. Solo aquellos con habilidades psíquicas o en estados alterados de conciencia podrían percibirlo. Desde la perspectiva científica, dado que la experiencia se interpreta como un fenómeno interno del cerebro, no hay un ‘cuerpo’ externo que pueda ser percibido por otros. Es una experiencia totalmente subjetiva de la persona que la experimenta.

¿Es la proyección astral lo mismo que la disociación?

No son exactamente lo mismo, pero están estrechamente relacionados desde una perspectiva psicológica y neurocientífica. La disociación es un término clínico que describe una desconexión de la realidad, la identidad o las sensaciones corporales. La experiencia fuera del cuerpo (EFC), que incluye lo que se describe como proyección astral, a menudo se clasifica clínicamente como una forma de disociación. Mientras que la proyección astral es el término esotérico/espiritual para una EFC deliberada, la disociación es el término psicológico para la desconexión, que puede manifestarse de diversas formas, incluyendo EFC.

Conclusión

La proyección astral es un fenómeno fascinante que fusiona antiguas creencias espirituales con experiencias subjetivas intensas. Aunque para quienes la viven es una realidad palpable y a menudo transformadora, la ciencia, hasta el momento, no ha encontrado evidencia que respalde la idea de que la conciencia pueda existir o viajar fuera del cerebro. Las explicaciones científicas para las experiencias fuera del cuerpo apuntan a complejos procesos neurológicos y psicológicos, como la disociación, estados alterados de conciencia y la interacción entre la imaginación y la sugestión.

Mientras que la búsqueda de pruebas objetivas continúa sin éxito, la proyección astral sigue siendo un tema de gran interés en el ámbito espiritual y personal. Desde una perspectiva neurocientífica, estas experiencias son valiosas para comprender cómo el cerebro puede generar realidades subjetivas tan vívidas y complejas. Aunque la ciencia actual sitúa la experiencia dentro de los confines de la mente, no disminuye el impacto personal que puede tener en quienes la experimentan.

 

Fuente: Jesús Porta Etessam. INeurociencias.org

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